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Piangua

La historia de las mujeres del Pacífico que recolectan piangua

Por María Camila Peña Bernal

Foto Clara Moreno

La historia de las mujeres del Pacífico que recolectan piangua. Clara Moreno

Este es un sabroso bivalvo que habita en el mangle, y que ellas mismas cocinan para preparar ceviche, tamales y sudado. Así es un día de estas guerreras de la arena.







Con guantes de caucho, sombrero, camisa de manga larga, pantalón, botas pantaneras y canastilla en mano, salen las piangüeras –como se conoce popularmente a estas mujeres en el Pacífico– hacia el mangle.

En parejas, se embarcan en angostos botes de madera que impulsan con un par de remos. La faena comienza temprano en la mañana, cuando el sol apenas está saliendo para calentar las grises aguas del Pacífico.

Es el momento del día en el que la marea aún está baja y es fácil caminar entre el mangle en busca de la piangua, un pequeño bivalvo de conchas negras, similar a las ostras, que vive adherido a las ramas de este arbusto y que es la base de la alimentación y de la economía doméstica de más de 30.000 familias de esta zona del país.

Esta es una labor femenina, un trabajo manual y delicado, una tradición que han heredado de sus madres y sus abuelas. El mangle es el espacio de ellas, allí comparten chismes, cánticos, pesares y penas.

Un lugar donde se alejan de las obligaciones del hogar y de su cotidianidad, y se sumergen en aquel escenario natural único.

Su principal herramienta es un pianguimetro, una especie de regla que les indica las medidas mínimas a tener en cuenta para la recolección de estos bivalvos, que no deben tener menos de cinco centímetros de largo.

Esta medida se impuso luego de que instituciones como la Asociación Nacional de Concheras, la Fundación Ambiental y Ecológica Chonapi, la ONG WWF Colombia y MarViva, entre otras, evidenciaran un fenómeno de sobrepesca de esta especie –se sacaban del mangle antes de tiempo, quitándoles la posibilidad de reproducirse–.

El manjar del Pacífico
De regreso al poblado, entrada la media mañana, los más chicos esperan a sus madres, hermanas, abuelas y tías en la orilla, curiosos por saber cómo les fue en su travesía. Ellas, desde lejos, les muestran sus pesadas canastillas de colores, tejidas a mano, y saludan desde los estrechos botes, victoriosas. Luego, van directo a la cocina.

Igual que la langosta, la piangua se cocina viva en agua caliente. Está demostrado que estos pequeños animales, al sentir peligro, contraen automáticamente sus músculos haciendo que sus valvas se cierren, por tanto esta es la única forma de abrir la concha y sacar su pulpa. “Luego se hace un buen ’hogao‘, con cebolla, tomate, ajo y leche de coco.

La piangua se corta pequeñita y se añade al resto de la preparación”, explica Josefina Cuero, una de las matronas de la población de La Plata, Bahía Málaga, en la zona rural de Buenaventura.

El sudado de piangua se sirve con arroz blanco, ensalada y patacón. Este también es uno de los ingredientes del popular triple, un plato autóctono de la región compuesto por sudado de camarón, piangua y toyo (una especie de pescado).

“También hacemos ceviche de piangua, que les gusta mucho a los turistas, y tamales para las fechas especiales, como Semana Santa, Navidad y Año Nuevo”, dice doña Josefina, quien además revela su receta: “La masa del tamal se hace con plátano verde; este se cocina, luego se licúa y después se le agrega aceite y un poquito del mismo ’hogao‘ que se utilizó para el sudado.

 La piangua va en la mitad; finalmente, se envuelve con las hojas del plátano”. Esta preparación recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 2008, cuando concursó con otros 31 platos. “En esta receta está la presencia y vitalidad de una tradición trasmitida a través de generaciones, así como de toda una comunidad arraigada en sus costumbres”, fueron las palabras del jurado.

En la actualidad, ‘La ruta de piangua’ es uno de los atractivos turísticos que ofrece la población de La Plata. Este es un recorrido en el que los visitantes pueden conocer de primera mano las tradiciones de las mujeres piangüeras, compartir sus recetas y disfrutar de un patillo delicioso.

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La historia de las mujeres del Pacífico que recolectan piangua.
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