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La Rioja

Un riojano que nunca falla

Por María Carolina Riaño

Un riojano que nunca falla.

España es un país que siempre da de qué hablar. Pero sin duda siempre estará en boca de todos gracias a sus vinos de calidad provenientes de la encantadora región de La Rioja.





Enófilos y sibaritas hablan de La Rioja sin saber a ciencia cierta por qué es tan famosa; piden sus vinos con nombre propio en los restaurantes por considerarlos clásicos, de buena calidad y tradición.
Pero detrás de la región y de una bodega llamada Muga, existe un legado histórico que vive entre las anécdotas, los maridajes y los recuerdos de la niñez de Jesús Viguera, un logroñés de estirpe, que representó a dicha bodega (quizás la más famosa de España) en la pasada feria Expovinos.

Quién mejor que un riojano para explicar la importancia de la tierra que lo vio nacer y en la que se lleva fermentado uvas desde el siglo XVI. Curiosamente, las primeras palabras escritas en idioma castellano describían el vino con exactitud y fueron hechas por los monjes de la época, quienes vivían en San Millán de la Cogolla a 40 km de Logroño, capital de la región. A este hallazgo histórico hay que sumarle que desde hace 150 años, La Rioja produce vinos de manera comercial, lo que la ha hecho muy popular alrededor del mundo.

La calidad de estos ‘hijos riojanos’ es otra de sus fortalezas. El estricto Consejo regulador de La Rioja, máxima autoridad de vinos de la región, garantiza a cualquier consumidor, que el vino que se está tomando es elaborado únicamente con las cepas autóctonas tempranillo, garnacha, mazuero y graciano. “Si agregara a mi vino, por ejemplo, una cepa foránea como cabernet sauvignon, el Consejo no me dejaría poner el nombre de Rioja en mi etiqueta”, asegura Viguera, quien trabaja en Muga desde hace 14 años. El proceso de trazabilidad no termina allí. El Consejo también toma muestras de cada uno de los vinos provenientes de las 550 bodegas existentes en la región, las analiza y califica negativamente a aquellos ejemplares que no pasen el examen de la perfección.

En La Rioja, el vino no es una bebida alcohólica, es parte de la vida de sus habitantes y de la gastronomía regional. A principios del siglo XX la gran mayoría de las personas tomaba vino porque les aportaba calorías para aguantar largas jornadas de trabajo, por eso bebían uno o dos litros y jamás se les consideró como alcohólicos. Es una bebida tan arraigada a la cultura que Jesús recuerda cuando su padre le manchaba su vaso de agua con unas gotas de vino cuando apenas era un niño. Su abuela, por su parte, solía darle de merienda rebanadas de pan con vino y azucar, en vez de chocolate como a otros niños.

¿Qué significa Muga?
Muga es el apellido de una prestigiosa familia de La Rioja y el nombre de la bodega en donde llevan elaborando los mejores vinos de la región desde el siglo XIX. También se refiere a las piedras que ubicaban entre la división de dos fincas con el fin de señalizar el límite. Por ejemplo, en la frontera entre Francia y España se ubicaron mugas que delimitaba el territorio. La primera referencia histórica que se tiene de uno de sus ejemplares se remonta al año 1855. Y dicha cosecha recibió el premio al mejor vino de la época en Madrid.

Reconocer un vino Muga es muy fácil. Su olor es típico de La Rioja, es decir, prevalecen los frutos rojos, un toque de vainilla propio del envejecimiento en barrica, y elegantes aromas animales. En boca ofrece una acidez muy buena lo que le permite envejecer en botella entre 20 y 30 años. Por eso es considerado un ejemplar para guardar durante un largo tiempo y no consumir enseguida. Se trata de fermentos vivos y con personalidad que le han sido dados por el bodeguero, el terroir y el método de elaboración. Es la única bodega que fabrica sus propias barricas de roble. “A cada vino se le diseña un traje a la medida procurando antes que nada que sepa a fruta”

Jesús se encuentra maravillado con nosotros, los consumidores colombianos, dice que somos libres de elegir qué tipo de vino queremos tomar y de qué región del mundo. No tenemos ninguna atadura, como la que tienen en España en donde es imposible encontrar en una tienda ejemplares chilenos, australianos, e incluso, franceses e italianos. Al proteger sicológicamente sus vinos, se preguntan para qué van a probar un cru francés si encuentran en el mercado tantos vinos españoles que no han probado en su vida. Además, el común de los ibéricos tampoco conoce las variedades de uva que se producen en otros países.

Para poder seguir entendiendo el carácter de Muga, se debe entender el apasionante mundo de la gastronomía de la región y su correcto maridaje. El plato estrella por excelencia es la menestra de verduras y alcachofas que se acompaña con finas lonjas de jamón serrano. Jesús recomienda un maridaje ideal: un cava de la bodega elaborado con la cepa viura. Otras preparaciones abanderadas son las patatas a la riojana con chorizo y pimentón, y el cordero cocinado en las ramas de las vides. En ambos casos, acompañado con un Muga Reserva 2005. Por su parte, los postres caseros son las peras al vino y las torrijas elaboradas con pan duro que se cuece en leche con canela y se fríen en aceite de girasol.

Muga es un vino que nunca falla, una bodega en la que se puede confiar por su calidad y tradición. Por esto la próxima vez que vaya a un restaurante, pida uno y disfrútelo sorbo a sorbo.

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