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Del recetario de la abuela

Remedios para la resaca

Por Miscelánea gastronómica de Schott de Ben Schott La ira de las uvas - la resaca según Jeffrey Bernard

Remedios para la resaca.

“Desde la primera vez que se tomó alcohol -y se sufrió el efecto secundario- se emprendió la noble y distinguida búsqueda de la solución definitiva para la resaca.







El principio homeopático de simila similibus curantur, ‘lo semejante cura lo semejante’, sirve de base a la idea de curarse la resaca con algo parecido a lo que la produjo, como brandy ‘a palo seco’, o incluso un bloody mary picante. A continuación se ofrecen otros remedios:

El médico - Huevo crudo, brandy, azúcar, leche fresca (también puede servirlo con jerez).

El embalsamador - Una pinta de té frío con rodajas de limón.

El carbonero - Se deshace mantequilla en agua caliente, se mezcla con una cucharada mediana de salsa Worcester, la misma cantidad de zumo de naranja, un pellizco de cayena y medio vaso de oporto rancio. Se toma mojando en la mezcla una tostada recién hecha.

Champaña - Tiene fama de ser el remedio infalible contra la resaca. También se recomienda añadir un chorrito de brandy, o un par de huevos crudos, y entonces se llama ‘cirujano mayor’.

La bomba - Brandy, zumo de limón y pimienta de cayena.

San Marcos recógeme - 10 gotas de angostura, 10 de amargante de naranja, un vaso de brandy, dos de agua, un chorrito de curazao, zumo de limón y mezcle bien.

La enfermera - Un catador de jerez con 1/2 pinta de leche y clavos.

Cura del baño - Alternar varios baños tan helados y tan calientes como soporte.

Delicia brasileña - 1/2 de curazao, un huevo crudo y terminar de llenar con marrasquino.

El lazenby - Agua caliente con jengibre, clavo y miel.

(Los antiguos griegos creían que la amatista era un antídoto contra la intoxicación etílica y tenían en gran estima las copas fabricadas con dicha piedra)”.

Fragmento literario
Tomado de: Tratado de culinaria para mujeres tristes de Héctor Abad Faciolince

“Tengo un plato de risa de dudoso efecto –por la dificultad de conseguirlo he podido probarlo tan sólo cuatro veces–pero que en ocasiones (tres sobre cuatro) me ha dado los resultados hilarantes que buscaba. Se trata del codiciado filete de mamut.

Ya sabes, este bicho está extinguido hace milenios, pero en los fondos de hielo de Siberia, en el potente congelador natural de los glaciares –de vez en cuando– por alguna súbita e inesperada erosión en los hielos perpetuos, se descubre un cuerpo entero de mamut intacto.

La carne de este mamífero, debes saberlo, tiene un sabor muy fuerte, parece algo almizclada, curada por el tiempo de ese fuego lentísimo del hielo. Evoca, su sabor, la cacería, tiene algo de jabalí enfurecido, algo de hígado de tigre cazado en plena rabia, sabor que mezcla adrenalina y bilis.

Conviene que el romero, la mucha sal, el ajo, los chiles mexicanos, la pimienta, el eneldo, el pimiento, todo esto y otros muchos condimentos maceren esa carne oscura como las cavernas.

Conviene al animal y al paladar. Después de asado, se traga sumergido en vodka a menos cuatro grados, se muerde con cordura y se mezcla en la cueva de la boca con el licor helado, formando con las muelas un paté frío y fuerte. (...)

Niegan algunos cientistas de mente estrecha el efecto hilarante del mamut. No atiendas a sus agrios comentarios: ellos jamás probaron y carecen, por tanto, de la única prueba.

Es infalible regla culinaria: confía sólo en quien haya probado. Yo que probé el mamut puedo decirlo: tres veces sobre cuatro lleva a la deliciosa hilaridad”.

Cocinando con Cristina Campuzano

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Esta reconocida actriz nos contó sobre la experiencia que tuvo al ser una vez mesera de un restaurante y confesó que lo que más le gusta de cocinar es estar con sus sobrinos.

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