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La trinidad de los cereales

Arroz, semilla de vida

Por Tansy Evans

Arroz, semilla de vida.

Inspirada en varios chefs con los que trabajé en las cocinas de Londres y equipada con una devoción ferviente por la comida asiática, caí en cuenta de que si quería aprender a prepararlo debía viajar a Asia...




Así que renuncié a mi trabajo, empaqué mis pertenencias y dejé Inglaterra para ir tras la vaga idea de viajar por este continente y conocer la cocina asiática de verdad.

A los pocos minutos de estar en Tailandia, mi primera parada, ya me sentía ‘en casa’. Un romance comenzó a surgir entre el arroz y yo, el cual cambió mi vida desde hace una década.

En la India se come con la mano derecha. Se elaboran bolitas de arroz y se mezclan con curry, yogurt y chutney.

En Tailandia y Camboya se come con cuchara y tenedor, y se combina con salsas de curry y stir fries; mientras que en Laos se come el arroz pegajoso o sticky rice, el cual se utiliza para calmar el picante invasivo de la ensalada de papaya verde.

En China, el recipiente se acerca a la boca y se come con palillos de una manera ágil, mientras que en Japón se envuelve con una fina lámina de alga (nori) y se humedece con salsa soya.

Cada vez que visitas a un camboyano en su casa te dirá ‘nam bai’, una expresión común que invita a sentarse a comer y compartir el arroz. Es considerada una reflexión de la importancia de cada grano de arroz en su cultura. En Inglaterra tenemos un dicho parecido: ‘break bread’, al momento de compartir el pan de cada día.

En Camboya, en donde viví seis años, la comida se comparte en la mesa y todos se sientan en el piso alrededor de ésta. Las salsas y acompañamientos son dispuestos en el centro y cada uno los comparte utilizando su propio recipiente de arroz.

El desayuno comienza con un plato de arroz congee, muy parecido a la avena. Al medio día se pueden picar en los mercados callejeros varitas de bambú rostizadas rellenas de arroz y banano: ¡es un deleite mezclarlas con los noodles!

En Camboya conocí a Bopha, mi mentora, de la cual heredé recetas en vías de extinción, como las tortas de arroz crocante y curry amarillo.

Durante las tardes que cocinamos juntas conocí el verdadero significado del arroz como fuente de vida: es el ingrediente que unifica la cocina asiática sin importar el país o la región en donde se consuma, es la base de la pirámide alimenticia y sociocultural de cada familia.  

Recuerdo que todas las mañanas los monjes budistas vestidos con túnicas anaranjadas caminaban por las calles en silencio, con un recipiente vacío entre sus manos.

Los vecinos salíamos de nuestras casas y colmábamos sus vasijas con raciones de arroz blanco en un gesto humilde de generosidad. Varias veces me encargué de llenar sus estómagos evitando mirarlos a los ojos y desviando mis pies de los de ellos en señal de respeto.

Cocinando con Cristina Campuzano

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Esta reconocida actriz nos contó sobre la experiencia que tuvo al ser una vez mesera de un restaurante y confesó que lo que más le gusta de cocinar es estar con sus sobrinos.

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