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Cómo devolver un plato en un restaurante (y no morir en el intento)

Por Francois Cornelis

Cómo devolver un plato en un restaurante (y no morir en el intento).

Estos son los consejos de Francois Cornelis, que como dueño de un restaurante sabe qué puede exigir cuando se convierte en comensal.

                                                               



Siempre tendré la ventaja, en mi calidad de dueño de restaurante, al momento de ser un comensal: me sirve mucho a la hora de sortear un inconveniente.

Si noto al mesero inexperto o algo estresado, intentaré ayudarlo; si las cosas van de mal en peor, pediré que lo cambien.

En cuanto a los platos, si el inconveniente es superable lo devuelvo para que solucionen el lío, y si definitivamente resulta ser algo desastroso y sin reversa, lo mando a hacer nuevamente.
No es que me la pase devolviendo platos, tampoco me considero quisquilloso, pero intento ser práctico y resolver un problema de la forma más sencilla posible.

Aunque no me gusta invocar razones culturales ni en mi comportamiento ni en el de los demás, me atrevo a decir que a veces, lograr complacer a un comensal que atraviesa por algún contratiempo en una mesa, se vuelve una odisea.

A cambio de mi sinceridad, quiero que entiendan que una diferencia cultural no pone a un colombiano ni por debajo ni por encima de un europeo: somos iguales, pero diferentes.

Ahora bien, existe un mito: que no se puede alegar una vez se ha terminado el plato. De hecho, la realidad es que haberse comido el plato por completo no obliga al comensal a callarse ¡ni más faltaba! Sin embargo, es importante saber lo que piensa el chef: está claro que bien sea antes, mientras o después de consumir un plato, el chef o dueño de cualquier sitio escucha observaciones y comentarios, y muchas veces eso desemboca en una conversación astronómica.

Por su parte, el comensal debe pensar en una cosa: una vez comido el plato, es poco lo que podrá hacer el chef para rectificarse. Así que a la hora de señalar algo, estará limitado a sugerencias leves.

Si, por ejemplo, usted se encuentra con un mal término en la carne, un plato demasiado salado o cualquier inconveniente serio, no lo dude un instante: llame al mesero, devuélvale el plato y explíquele lo que le está pasando.

Tanto en mi restaurante como en otros, ustedes los comensales se sorprenderán al ver cómo el personal de servicio agradecerá su llamado de atención, tomará nota de lo que diga y no dudará en arreglarle la situación.

En más de una oportunidad me generó mucha frustración saber que un cliente pasó por un momento desagradable y lo señaló tarde. Es cierto que no se puede regañar a un cliente, pero al saber lo ocurrido después, nuestro margen de maniobra para arreglar algo es casi nulo.

Así que cuando suceda algo en mi restaurante o en cualquier otro, recuerde que si no está conforme, debe hacérselo saber a quien lo esté atendiendo, sin pena: seguro se sorprenderá con los resultados.

Cómo devolver un plato en un restaurante (y no morir en el intento).

Cocinando con Cristina Campuzano

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Esta reconocida actriz nos contó sobre la experiencia que tuvo al ser una vez mesera de un restaurante y confesó que lo que más le gusta de cocinar es estar con sus sobrinos.

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