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Restaurante

El Árabe y su cocina ancestral

Por Teodoro Madureira

El Árabe y su cocina ancestral.

El Árabe es un famoso restaurante que ya cumple algunos años en Barranquilla, ciudad donde se ha ubicado como referente gastronómico.








Recuerdo haber ido con mi padre, que era barranquillero, a comer los célebres kibbes, preparados  como en ningún otro lugar. No es extraño que uno de los restaurantes más históricos de esta ciudad del Caribe se llame El Árabe, pues en esta zona se estableció una importante colonia de inmigrantes libaneses, quienes trajeron, además de su habilidad para el comercio, sus ancestrales tradiciones  culinarias, guardadas y transmitidas por las mujeres.

Bueno, pues eso mismo ocurrió con la familia propietaria de El Árabe, que ya cumple tres generaciones enseñando en pleno Caribe cómo es que se come en el Medio Oriente.

Dice que la abuela, de hecho, es poseedora del secreto de los kibbes, y que en Barranquilla ha ganado tanto respeto en esta  materia, que la mayoría de cocineros expertos en kibbes han pasado por su tutela en algún momento.

Estoy hablando de tradición pura, de recetas creadas hace siglos y traspasadas hasta nuestros días  con absoluta y respetuosa fidelidad. Eso, mis queridos lectores, es el ingrediente más preciado de la buena cocina.

Y ocurre que ahora El Árabe ha abierto una especie de sucursal en Bogotá, en plena Zona G, y todo parece indicar que el éxito se replicará.

Estuve allí hace unos días, me senté en la terraza con la idea de comer un par de bocados, y terminé  inmerso en una comilona sin proporciones que duró, no sé, toda la tarde. Así de buena estuvo, y así  de inagotable.

Comencé, cómo no, con unos kibbes fritos ($19.800), con su corteza de trigo perfectamente crujiente  y el interior sabroso, húmedo y especiado.

Luego pasé al tabule ($14.800), ese típico y refrescante picadillo de perejil, tomate, trigo y  hierbabuena, con aceite de oliva y limón. Y para terminar las entraditas, unos indios en hoja de parra  ($15.600) y en hoja de repollo ($15.200), envueltos tan finamente que parecen tabaquitos rellenos de carne, y de una sazón maravillosa. Todo esto, como es norma, lo acompañé con hummus ($16.800), que es tahine de garbanzo, y un buen pan pita.

En los fuertes, me recomendaron, acertadamente, probar el Samke Harra ($41.600), un generoso filete de mero con un tahine de cilantro, ajo y nueces, el pescado cocido perfectamente y la salsa de sabor levemente dulce, un tanto amarga al final, cremosa y en magnífica armonía con la delicada carne
del mero.

Es un plato realmente inolvidable, que podría convertirse en la bandera de este  restaurante.

Luego pasé con alegría por las kaftas de res ($26.000) con cebolla picada y perejil, asadas al carbón y
acompañadas con fatoush y hummus; el Burgol A Kussa ($19.500), un plato vegetariano espectacular, de trigo con calabase y una salsa fresca de tomates; y el que para mí fue el colmo de la dedicación  culinaria: el Marmaon ($29.000), que son cientos de pequeñas bolitas de pasta de trigo y harina,  elaboradas artesanalmente una a una, cocidas en caldo y acompañadas con una rica salsa de tomate  y pollo.

Este plato es un monumento en sí mismo, delicado, generoso en sazón y de una filigrana que  da lástima comérselo.

Lo siento, pero luego de este banquete no me quedó un centímetro para el postre, y eso es algo que yo difícilmente alcanzo a decir.

Luego de recorrer la carta de El Árabe, mi recomendación es que este es un lugar ideal para ir en  grupos grandes y picar varios platos.

No lo tomen como una cena de tres tiempos (entrada, fuerte y postre), porque se perderán de mucho.
Al contrario, lo mejor es pedir los platos mixtos que traen varios bocados, y así disfrutar de la  ancestral cocina de este lugar.

Direcc ión: Calle 69 A No. 6-41 - Teléfono: (1) 310 5102

El Árabe y su cocina ancestral.

Cocinando con Cristina Campuzano

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Esta reconocida actriz nos contó sobre la experiencia que tuvo al ser una vez mesera de un restaurante y confesó que lo que más le gusta de cocinar es estar con sus sobrinos.

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