* Procure hacer de la comida un momento divertido; para ello utilice platos con diseño, servilletas coloridas y cubiertos con diferentes formas. * Juegue con los alimentos convirtiéndolos en divertidas caritas, monstruos de ojos gigantes o sencillas figuras. Las verduras se prestan mucho en estos casos y alimentos como el queso, los huevos, el jamón y los panes también son fáciles de manejar. * Enséñeles a sus hijos a comer a determinadas horas. Créele un cronograma de alimentación e incluya incentivos por su cumplimiento. * Recuerde que el uso exagerado de dulces no es bueno para la salud y está comprobado que los niños se vuelven más hiperactivos. * Si su hijo no demuestra hambre o no quiere comer, no lo obligue pero siéntelo en la mesa el tiempo de la comida y ponga variedad de alimentos nutritivos y deliciosos a su disposición y distráigalo conversando mientras usted come también. Pregúntele ocasionalmente que si quiere probar. * A la hora del desayuno incluya alternativas como pan, mantequilla, cereales, frutas, mermelada, yogur, leche, zumos y queso. * Incluya siempre un postre en las comidas, esto motiva mucho a los pequeños. * En las horas intermedias deles una fruta, cereales con leche, bocadillo o queso. * Intente hacer comidas temáticas. Un día al estilo italiano con pastas, al otro hamburguesas, al mejor estilo de Norteamérica y así sucesivamente. * Prepare recetas en compañía de sus hijos y luego coman juntos. Esto lo motivará a comer, conocerá mejor los alimentos y compartirán un rato divertido. * Invítelo a leer y conocer sobre lo que consumen en casa y los procesos de los alimentos.
Por CocinaSemana.com
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Por Sally Marlow
Prepare esta receta para su próximo menú y acompáñela con el vino de su elección. Nosotros le recomendamos un sauvignon blanc.
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