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Diferencias ‘a manteles’

Por Héctor Mora

Diferencias ‘a manteles’.

La etiqueta es una tradición consentida. Las costumbres culinarias generan diferencias, y la violación de sus reglas causa desgraciapública y enemistades familiares. Conózcalas para evitar malentendidos.





Los modales en la mesa son una fórmula de respeto tanto en oriente como en occidente. Un viejo proverbio reza que “en la mesa y en el juego se conoce el caballero”, y por eso debemos cuidar nuestro comportamiento en todas las mesas del mundo.

En China por ejemplo, una persona que toma la última pieza de comida de un plato común sin ofrecerlo primero a los demás es vista como un glotón. Si lo invitan a cenar a una casa china, no se le ocurra hablar de negocios y preocúpese por llegar puntual y quitarse los zapatos en la entrada.

En occidente se acostumbra comer todo lo que le sirven al invitado, pero en este país es recomendable no dejar el plato completamente limpio, pues corre el riesgo de que piensen que lo ha despachado todo porque no ha tenido suficiente, considerándolo como una ofensa. Entre tanto, dejar un plato servido sin tocarlo es considerado un desprecio hacia los anfitriones. Al menos pruébelo por cortesía.

Existen alimentos poco utilizados en la cocina occidental, considerados un manjar para los orientales, como escorpiones, langostas, serpientes, carne de perro y tortuga. Haga un esfuerzo por probarlos aunque no le gusten, porque de lo contrario ofenderá la generosidad de su anfitrión.

Si Francia posee una elevada cultura en materia de vinos, los japoneses ‘se vuelcan’ en el té y no saben vivir sin el complejo ritual de 18 pasos que realizan durante hora y media. Es toda una tradición conectada con su cultura espiritual. Durante la cena es tradición dejar que la persona de al lado le sirva su porción. Por eso esté atento al momento de servir a su vecino y asegúrese de hacer refill a su bebida.

En el Lejano Oriente los palillos reemplazan los cubiertos. Son más higiénicos que un tenedor que va a la boca de centenares de personas al día, y además su manejo es tan práctico como ceremonioso. Los palillos se deben tomar por el extremo, no por la mitad. Cuando no los esté usando o haya acabado de comer, déjelos con la punta hacia la izquierda: apuntar al comensal que está en frente es falta de respeto. No los entierre en la comida, pues esto sólo se hace en los funerales, cuando se deja arroz en el altar. Y nunca, nunca señale con ellos.

Tanto en Nueva Delhi como en los países islámicos, la mano izquierda realiza las tareas de higiene personal, por lo que esta extremidad es considerada impura. Según las costumbres, antes de comer se debe sentar en una esterilla y recoger su cena del plato, utilizando cuatro dedos de la mano derecha menos el índice, el cual es considerado sucio.

Para los musulmanes el pan es un símbolo religioso y es una ofensa tirarlo al suelo; entre tanto, las carnes rojas y las vísceras de cualquier animal son alimentos prohibidos en su dieta; y durante la época de ayuno obligatorio del Ramadán sólo se expende comida diurna en los sitios autorizados para los extranjeros. Las leyes en esta cultura son muy severas con quienes no acatan sus leyes y hay detalles en la mesa que deben ser tenidos muy en cuenta. No olvide que “a donde quiera que vaya, haga siempre lo que ve”.

También tenga en cuenta las tradiciones en la mesa al momento de beber, como por ejemplo el brindis, que integra al visitante a la calidez local. En este caso, los tibetanos humedecen el índice en la bebida para ahuyentar los espíritus. Pero no se atreva a decir “whisky” para que todos sonrían ante la cámara, pues el alcohol es considerado un tabú.

A comer de todo
En Islandia el apetecido hákarl o carne de tiburón podrida permanece seis meses enterrada antes de su consumo. No olvide comer toda la ración ofrecida por el anfitrión, al igual que los lundi o carne de foca y de ballena que causa controversia entre los invitados por su sabor agrio.

Hay alimentos poco utilizados en la cocina occidental que para otras culturas son un manjar a tal punto de convertirse en sus productos delikatessen.
Escorpiones, langostas, serpiente, carne de perro, tortuga etc., son considerados platos de lujo.
Haga un esfuerzo por probarlos aunque no le guste.

En América Latina no todos los platos famosos son aristocráticos. La feijoada brasilera es preparada con el rabo, la lengua y las orejas del cerdo; los mexicanos comen gorgojos vivos, cucarrones, chapulines y serpiente, mientras que nosotros comemos hormigas culonas.

Minutos de sabor con Liliana López y Leonor Espinosa

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Serie de videos sobre los cocineros colombianos. Conozca a Leonor Espinosa, chef del restaurante Leo en Bogotá.

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