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Frío para el vino

Por José Rafael Arango

Frío para el vino.

¿Se ha preguntado alguna vez por qué se enfrían los vinos blancos y algunos tintos? Cada ejemplar requiere de una correcta temperatura de servicio al desembocar en su copa.








Los vinos presentan características de aroma y sabor que mejoran o empeoran con las variaciones de temperatura.

En los vinos blancos la característica fundamental es su acidez distintiva, y en la medida que ésta sea mayor la temperatura de servicio debe ser más fría.
Un sauvignon blanc, por ejemplo, se sirve a 8 °C, pero si su acidez es menor puede servirse más temperado; mientras que un chardonnay se aprecia mejor si se sirve a 10 °C.
Por su parte, los vinos espumosos requieren de ‘un toque extra’ de frío y se pueden servir a 6 °C, así su burbuja logrará producir una mayor sensación de frescura, en tanto que la temperatura ideal de servicio de los vinos rosados es de 12 °C.

Los tintos también se enfrían
Pese a tener diversos niveles de acidez, la característica fundamental de este tipo de ejemplares viene dada por la cantidad de taninos que posee la uva. Éstos son los encargados de dejar esa sensación pastosa o secante en boca cada vez que se bebe un sorbo.

Ponga en práctica este consejo la próxima vez que destape un tinto: a mayor cantidad de taninos, la temperatura de servicio puede ser más alta. Por ejemplo, un cabernet sauvignon se puede servir a 18 °C; en cambio un pinot noir de baja carga tánica debe ofrecerse a 15 °C.

Una loca geografía
Montañas, valles, playas y altiplanos. Cada territorio ofrece retos a la hora de servir un vino.
En ciudades ‘de tierra fría’ como Bogotá, Tunja o Pasto se debe tener una hielera grande que cubra la botella de vino blanco.
Es aconsejable llenarla con agua fría y hielo, y esperar a que éste llegue a los 8 °C (6 °C en el caso de los espumantes).

Para los tintos, en la mayoría de los casos es suficiente la temperatura ambiente para obtener un servicio ideal, salvo algunas uvas de taninos bajos que pueden recibir unos minutos de nevera o hielera sin alcanzar el frío extremo de los blancos.

Ciudades más tropicales como Cali, Medellín, Barranquilla o Cartagena necesitan un mayor cuidado a la hora de servicio. Se aconseja consumir los blancos muy fríos, incluso por debajo de la temperatura señalada. En el caso de los tintos, ‘refrescar’ las botellas no es un pecado.
Esta operación consiste en bajar la temperatura de la botella en hielera durante algunos minutos mientras alcanza los 15 ó 16 °C.

Una precaución a la hora de tomar vino es que nunca sobrepase los 20 °C, pues esto dispararía la sensación alcohólica enmascarando delicados aromas y sabores claves que destacan su elegancia.

Si quiere aprender a servir, catar y maridar vea los videos aquí.

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